De Blas Infante podemos decir que fue un andaluz humano por excelencia, que escondido bajo su piel siempre llevó un ideal para los demás, el ideal de ser “hombres de luz que a los hombres, almas de hombres les dimos”
Fue un hombre comprometido en la lucha por sus ideales, sueños de antaño, y sobre todo comprometido con sus congéneres. Infante no fue ni el primer ni el último defensor de la autonomía de Andalucía, pero tuvo el valor de desafiar al destino y formular con su vida y su obra las bases doctrinales abiertas y contenidas en su ideal andaluz. Puede definirse como un hombre humilde, sencillo e humano.