ANÉCDOTAS DE PABLO RUIZ PICASSO

De las muchas anécdotas que sobre el pintor Pablo Ruiz Picasso se han registrado una de ellas hace referencia a su amor por los animales, y más concretamente a los perros. Según parece tenía muchos perros y de muchas razas distintas; los perros formaban parte de su vida y lo seguían siempre a cualquier lugar. Es más, según parece Picasso regalaba perros a todos sus amigos para estar seguro que no estaría nunca en su compañía sin un perro.

El genial andaluz nunca dejó de asistir a las corridas. En el transcurso de una corrida que presenciaban con un amigo, un picador le brindó la faena al pintor malagueño, lanzándole su sombrero. Picasso se lo devolvió con un dibujo que había improvisado durante el transcurso de la misma. Al finalizar la corrida le comentó el picador a el amigo de Picasso, que uno de los toreros que intervenían en la fiesta le había ofrecido, nada más y nada menos, que cincuenta duros por su sombrero. Arias le aconsejó que lo recuperara porque había hecho un mal negocio. Años más tarde, se volvieron a encontrar y el picador le agradeció efusivamente el consejo que le había dado, ya que gracias al sombrero había podido comprarse una casa.

El padre de Picasso había ido guiando y orientando la precocidad de su hijo reconociendo y fomentando en él la idea de que es un pintor destinado al éxito. Hasta el punto de haberle cedido sus colores y sus pinceles, admitiendo que su hijo pintaba mejor que él cuando éste sólo tenía trece años.

ANÉCDOTA DE RAFAEL ALBERTI

Alberti es un mal estudiante, un muchacho indisciplinado que prefiere ocupar su tiempo pintando: «Yo iba lo menos posible. Era un colegio de internos y de externos. Así es que me escapaba a estudiar los caracoles y cangrejos de la playa, a bañarme con mis amigos.

ANÉCDOTA DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

De niño prefería jugar solo y sentía fascinación con la belleza del campo, los cambios de estación y de la luz durante el día. Tenía un calidoscopio a través del cual le gustaba mirarlo todo, porque le parecía que las cosas se alteraban, adquiriendo una consistencia mágica. Le fascinaban la luz y los juegos con la realidad que esta le proporcionaba; de esa forma, las cosas transformadas le parecían otras.

Frase para reflexionar


En realidad, la actitud de cada uno consigo mismo es bastante rara; todos somos conflictos vivientes. Cada uno de nosotros contiene en sí mismo un ser social y un individuo apasionado, un animal y un espíritu, el ángel y la bestia. 
André Maurois

Si yo te pregunto, tú que me contestarías

Recopilación de la obra: “Enciclopedia de preguntas y respuestas”. Brian Williams Editorial Susaeta.  
Preguntas relacionadas con el espacio.

Frase para reflexionar


Cuando veas a un hombre bueno, 
trata de imitarlo; 
cuando veas a un hombre malo, 
examínate a ti mismo. 
Confucio.

Con los caballos leo y aprendo



Este es un libro que cree recopilando información sobre los caballos para un alumno de 5º de primaria. Uní sus intereses y un poco de motivación para que Sergio retomara el afán por la lectura, a la vez que este libro nos ayudara mutuamente a aprender otras áreas curriculares.

Refranes sobre los caballos

Recopilación de refranes sobre caballos y sus interpretaciones con respecto a la vida de los humanos. Es un buen recurso para trabajar valores y normas de comportamiento con el alumnado.


Frase para pensar

 

De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. 

Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos. 

Thomas Carlyle.

El sol y la lluvia

EL SOL Y LA LLUVIA.
J.C. Bermejo en “Regálame más cuentos con salud”. Edit. “Sal Terrae”

Dicen los ancianos del lugar que la primera vez que la lluvia vio al sol, sus gotas se quedaron paralizadas. El impacto de la belleza de la luz las convirtió en duro granizo que fue a caer sobre las calles y los campos.
La siguiente vez que la lluvia asomó sus gotas, volvió a mirar al sol. Se acordaba de la vez anterior y no quería endurecerse, así que miró sólo por el rabillo del ojo. Tanto giró y estiró su vista que las gotas se convirtieron en una densa niebla que descendió con agilidad sobre las montañas.
Aprendiendo con rapidez, la lluvia tomó una determinación: cuando volviera a salir, cuando volviera a ver el sol, lo miraría de frente, pero iría dando saltos y círculos, y así, no se endurecería ni se convertiría en niebla.
Así lo hizo: saltó y giró con tal fuerza y brío que las ramas de los árboles empezaron a moverse, y hasta la hierba de los pastos se mecía a su ritmo. Sin embargo, el viento, celoso de su competencia, se enfureció, y la lluvia se transformó en una estrepitosa tormenta.
La lluvia empezó a sentir angustia. Quería ver a su amado sol. Le bastaba el recuerdo de la primera vez que lo vio para saber que lo amaba; pero por más que pensó y pensó, no se le ocurría ninguna idea para poder salir y mirar al sol sin endurecerse, sin convertirse en niebla y sin suscitar la ira del viento.
Así que, triste y abatida, empezó a llorar, desconsolada por su pena. Las gotas empezaron a caer fuertes, constantes, como una música y su ritmo. Fue entonces cuando el Sol, conmovido ante el llanto de la lluvia, se acercó a ella para abrazarla.
Y así es como de ese abrazo surgió un bello arco iris que iluminó su amor. Y por eso, - me dijeron los ancianos del lugar, cuando vemos un arco iris, nos emocionamos, un calor nos recorre el cuerpo, y las lágrimas quieren salir de nuestros ojos. No sabemos por qué, pero a mí me contaron que es porque vemos el amor del sol y la lluvia.